Esta poesía es una de las más queridas y emblemáticas de la tradición carmelitana, conocida originalmente como el himno latino "Flos Carmeli" (Flor del Carmelo).
· Origen y autoría: Tradicionalmente se atribuye al santo inglés Simón Stock, quien fuera superior general de la orden en el siglo XIII. Sin embargo, la versión manuscrita más antigua conocida data de principios del siglo XV. Esto hace más probable que el himno, nacido del cariño popular de los frailes, fuera surgiendo de forma orgánica en los primeros siglos de la orden. Con el tiempo, la tradición lo asoció a la figura de san Simón Stock.
· Contexto histórico: El Carmelo evocaba la fertilidad espiritual de la Virgen. A mediados del siglo XIII, la orden en Europa sufrió grandes dificultades para ser reconocida oficialmente, llegando a temer por su desaparición. En este contexto de angustia que atribulaba a san Simón Stock, la tradición cuenta que la Virgen se le apareció el 16 de julio de 1251 para ofrecerle su protección y entregarle el Escapulario Carmelitano, una señal de salvación para los fieles. El "Flos Carmeli" pasó a ser el himno de acción de gracias por esa protección maternal y la súplica para mantener vivo el espíritu del Carmelo.
· Estructura y significado: Su traducción oficial al español es: "Flor del Carmelo, viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular. Madre tierna, intacta de hombre -en esta versión, "refugio del pobre"-, a los carmelitas proteja tu nombre. Estrella del mar". Cada uno de sus títulos para la Virgen María tiene un profundo simbolismo:
· Flor del Carmelo y viña florida: Resaltan la pureza y la unión espiritual de María con el Monte Carmelo.
· Estrella del mar: Simboliza a la Virgen como guía y refugio, evocando la protección celestial en momentos de adversidad.
· Legado: El "Flos Carmeli" es mucho más que una poesía; es el himno oficial de la Orden del Carmen y uno de los textos marianos más difundidos de la tradición católica. Por ser breve, fácil de recordar y de profundo contenido, se reza en comunidades de todo el mundo, uniendo a los carmelitas en un mismo sentir mariano más allá de su idioma o cultura.